Devorados por el tiempo: La Procrastinación

IMG_0630Entre las múltiples puñetitas de la EM están los problemas con Cronos, dios del tiempo, que decide hacernos sentir su enorme poder volviéndose tan fugaz que resulta inasequible. O sea que desaparece y no hay forma de pillarlo.
Te acusarán de perezoso, de no acabar nada, de informal. No verán que un dios te ha abandonado y que has entrado en la procrastinación que es un palabro horrible que suena parecido a castración y algo de eso tiene porque te mutila la voluntad.
Procrastinación o procastinación es aplazar una obligación cambiándola por otra actividad.
Lo hemos visto y hecho mil veces: el niño que pospone indefinidamente los deberes porque prefiere jugar; el agobio que entra sólo de pensar en hacer la declaración de la renta (mejor mañana que ahora estoy leyendo un libro) o en ordenar la casa (con lo que me cuesta, lo poco que dura bien y justo ahora que empieza una película ¡anda ya!). Bueno, ahí la tenemos: pura pereza humana (lo que apetezca cero, mejor pa’ luego).
Añadamos un chorro generoso de EM al guiso: un buen puñado de dificultad en el movimiento, si se quiere se le puede batir con unos cuantos espasmos; ralentizamos el pensamiento hasta que alcance consistencia de engrudo y salteemos con una buena dosis de fatiga física o mental y a dejarlo macerar mientras hacemos otra cosa. No recomiendo hornearlo que ya sabemos como nos la juega el calor y entonces sí que nos quedamos procrastinados hasta que llegue la próxima glaciación.
Con esta sencilla receta ya tenemos servida una estupenda procrastinación que si sube como un soufflé llega a convertirse en un trastorno del comportamiento. Así que alerta que somos víctimas fáciles.
La trampa de la procrastinación está en que al reemplazar una actividad que requiere mucha atención por otra menos exigente podemos engañarnos y creer que no estamos perdiendo el tiempo. La actividad elegida tiene menos importancia, aunque es más agradable. De este modo, se pospone lo importante y se privilegia algo que no lo es.
Marta Romo, pedagoga especializada en neurociencia aplicada al aprendizaje y la creatividad, cree que éste hábito puede convertirse en una adicción, ya que hay un punto de disfrute al que algunas personas se enganchan de forma inconsciente. El estudiar para un examen la noche anterior o preparar una reunión cinco minutos antes de que comience, provoca la segregación de adrenalina que incrementa la frecuencia cardíaca, contrae los vasos sanguíneos y dilata los conductos del aire.
IMG_0631Aceptemos la existencia de este timo de Cronos y veamos dos de las personalidades más frecuentes entre sus devotos: los muy inseguros y los perfeccionistas exagerados. Los primeros no se ven capaces de resolver determinadas situaciones y dilatan todo lo que pueden el momento de encararlas y los segundos quieren hacer tan bien las tareas que no encuentran por donde hincarlas el diente.
Manuel Armayones, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya sostiene que “La procrastinación está estrechamente ligada a un nivel de exigencia que penaliza todo aquello que no sea estar haciendo lo que toca”. El vertiginoso mundo actual, sobre todo en el ámbito laboral donde cualquier asunto debería estar resuelto ayer, junto con el arrepentimiento que genera procrastinar, puede conducirnos a una tensión emocional difícil de resolver.
También Romo cree que ser procrastinador es tremendamente estresante. “La sensación de pérdida de control conduce habitualmente a un malestar emocional al que muchas veces hay que añadir el sentimiento de culpa que el individuo experimenta cuando se da cuenta de que si hubiera planificado la tarea, la habría hecho mejor”.
Ya tenemos al pobre procrastinador comiéndose los dedos de angustia porque hace tiempo que acabó con las uñas.

El antídoto
Si te has identificado como procrastinador y sientes la ansiedad de la pérdida del tiempo no te preocupes, tendrás que hacer algunos ajustes, pero al final conseguirás que el único Cronos que devore a alguien sea el que pintó Goya.
No olvides que aunque la procrastinación está asociada al tiempo, el secreto para evitarla está en hacer un buen uso de nuestra energía. Intentar trabajar o estudiar cuando tenemos fatiga, dolores o estamos afectados emocionalmente es aumentar considerablemente las probabilidades de fracaso; así que si puedes tómate el tiempo que necesites hasta que estés en condiciones de saltar a la arena para coger a tu toro por los cuernos.
Pensar en las obligaciones que has ido aplazando desde hace mucho, para buscar las causas es muy interesante porque no siempre las razones son claras y si se conocen se puede actuar mejor. Si te impones la obligación de ir a visitar a tu anciana tía y nunca encuentras el momento; igual resulta que no te apetece un pimiento y es que siempre te dice lo bien que se te ve, aunque estés de pena, como el día ese que casi te descalabras al caer por la escalera y te soltó que el vendaje te quedaba ideal.
Para vencer la procrastinación los especialistas ofrecen algunas nociones a seguir:
• La tabla de actividades diarias con el tiempo que les dedicas a cada una incluyendo las veces que huyes de tu objetivo, te hará ser consciente de grado de afectación.
• Sé realista con tus capacidades, embárcate en proyectos que puedas asumir.
• Establece metas a corto plazo. Buena gana de meterte en berenjenales al principio de tu adiestramiento.

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• Comunica los plazos que te has fijado a los demás; créate compromisos.
• Convierte en rutinas las tareas repetitivas. Lo que antes nos amenazaba pierde fuerza ante la destreza que se desarrolla con la práctica.
• Divide las tareas complejas en partes, es como comer, mejor bocados pequeños.
• Y prémiate a medida que completes las partes. No todo van a ser obligaciones…
• Lleva un registro de tareas cumplidas.
• Evita las distracciones, sobre todo las tecnológicas. O sea que las maquinitas y los mensajes fuera de tu alcance durante el tiempo que decidas trabajar.
• Aprende a decir “no”. Si aceptas lo que sientes como un marronazo de alguien que no te interesa demasiado el asunto tiene todas las papeletas de ser pospuesto hasta el infinito y más allá.
Si te identificas con el tema y no consigues resolverlo, ponte en las manos de un neuropsicólogo que te guie en busca del tiempo perdido, para que incluso puedas leer este libro.

Ana Fernández

2 comentarios en “Devorados por el tiempo: La Procrastinación

  1. Magnífico artículo. No sabía que lo que yo sentía y me invade cada día con mi EM tiene nombre y solución. Así se puede hacer entender mejor lo que nos pasa. Gracias. Muchas gracias

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