Cinco horas con Mario

Lola Herrera regresa a los escenarios con ‘Cinco horas con Mario’, la mítica obra de Miguel Delibes que la encumbró hace 39 años. Dirigida por Josefina Molina, la actriz vuelve a meterse en la piel de Carmen Sotillo, el personaje que la convirtió en la gran dama del teatro español.

Para todos aquellos que no hayáis leído el libro de Delibes, la historia se sitúa en Marzo de 1966 en la que la protagonista, Carmen, acaba de perder repentinamente a su marido Mario. Una vez que las visitas y el resto de familiares se retiran a descansar, ella se queda sola, velando al difunto toda la noche, y manteniendo con él un diálogo-monólogo en el que descubrimos los secretos y conflictos de su matrimonio. Rota de dolor y ‘enfadada’ con Mario por haberla ‘abandonado’ de una manera tan repentina, Carmen hace balance de su relación y repasa los aspectos más importantes de toda una vida juntos.

Su ataúd preside el escenario: una habitación de clase media, con varias sillas y un escritorio donde Menchu pasa ahora revista a objetos y recuerdos, que va separando y tirando a la papelera. Ahora frente a frente Carmen descarga las amarguras, los reproches callados en vida todo en lenguaje lleno de frases hechas y de tópicos en los que el espectador se ve identificado. Las quejas suben de tono y se transforman en rencor e ira cuando se tratan de temas íntimos.

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Ver a Lola Herrera sobre el escenario es sinónimo de elegancia, de una vida dedicada a la interpretación, en la que nos deleita y demuestra, una vez más, por qué es una de las grandes de la escena teatral. La actriz se mueve elegantemente de un lado al otro del escenario con un ritmo que no decae en ningún momento y aprovechando cada rincón de la escenografía. Ella se sienta, se levanta, se recuesta, se sirve café, se enfada, se derrumba, se emociona… y nos emociona, pero lo que podía haber sido un drama, Delibes lo convierte en un inteligente y divertido retrato de toda una época, con unos diálogos cargados de sarcasmo y mucha ironía. La fuerza interpretativa de Lola Herrera nos cautiva con su particular manera de contar las cosas, llena de matices, y pasando constantemente de la risa al llanto, como si de una montaña rusa se tratara. La actriz nos hace reír, nos conmueve y nos sobrecoge con ese desgarrador final que llega al alma y encoje el corazón.

Durante los ochenta minutos que dura la función, la actriz nos cautiva con un personaje que nadie conoce mejor que ella y que lleva tatuado en su piel está maravillosa, magnífica insuperable, desde luego se identifica tanto con Carmen que es ella misma.

Es un auténtico privilegio poder ver a esta gran actriz en MAYÚSCULAS dando vida a Carmen Sotillo, una oportunidad única de ver teatro puro. Os recomiendo que vayáis a verla en el Teatro Bellas Artes de Madrid del 6 de Septiembre al 8 de Noviembre en funciones de Martes a Domingo.

El teatro es accesible sólo en la zona del anfiteatro, para personas de movilidad reducida con un descuento del 20%. Estas entradas sólo se venderán en la taquilla del teatro o si queréis reservarlas llamad al teléfono de taquilla.

Andrómeda

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