Retos culturales

La Encuesta de Hábitos Culturales en España realizada por el Ministerio de Cultura y Deporte, reconoce que las barreras arquitectónicas son uno de los “retos” pendientes para conseguir que todos los españoles puedan acceder a la cultura.

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Numerosos son los neuropsicólogos, psicólogos y neurólogos que nos aconsejan cada día que tengamos activas nuestras mentes con cultura. Sin embargo, aún estamos muy lejos de conseguirlo, en algunas ocasiones, por nuestra pereza, y otras veces, las más dolorosa, por la imposibilidad real de acceder a ella.
Según la Encuesta de Hábitos Culturales en España Unos 472.000 españoles (el 1% de la población) no acuden a museos, teatros, cines o, en definitiva, no tienen acceso a buena parte de la cultura por “problemas de accesibilidad”. “La accesibilidad es uno de los retos para las instituciones culturales (…) es un tema que se conoce mal y la mayoría de instalaciones se quedan en la rampa, el ascensor o que haya huecos para las sillas de ruedas, pero hay mucho más”, dijo el ministro José Guirao en declaraciones a los medios de comunicación tras presentar el documento.
2Esta encuesta, que se realiza cada cuatro años entre unas 16.000 personas, pretende mostrar de forma fidedigna el consumo de cultura que hacen los españoles. Aunque refleja un notable incremento de los hábitos culturales en prácticamente todas sus formas, esta edición rellena un vacío y señala las razones por las que algunos ciudadanos no consumen cultura.
Entre ellas se encuentra la falta de accesibilidad que, por ejemplo, hace que el 1,3% de la población española no acuda al teatro. Algo parecido ocurre con los museos y exposiciones; y es que ninguno de los museos estatales cuenta con certificado de accesibilidad, una carencia que el Ministerio de Cultura se ha propuesta subsanar.
“Es una llamada de atención para avanzar en algo en lo que se está haciendo un esfuerzo; hay que avanzar en la accesibilidad universal de nuestros espacios culturales como uno de nuestros retos de futuro”, dijo Guirao.

Discapacidad y cultura
Además, este estudio pone de relieve la brecha que existe en el consumo de cultura entre quienes tienen una discapacidad y quienes no. Si el porcentaje de población general que acude a museos, exposiciones o galerías de arte es del 46,7%, entre las personas con una discapacidad grave es sólo del 19,7%.
La brecha se hace especialmente grande cuando se trata de conciertos de música. Si el 30% de los españoles ha ido a algún concierto en el último año, entre el colectivo de las personas que se declaran “gravemente limitadas” por una discapacidad son sólo el 13,5%. Algo parecido ocurre con el cine, donde seis de cada diez ciudadanos han ido, mientras que entre las personas con limitaciones graves sólo acuden el 22,3%.
Las personas con discapacidad también leen menos que la población general. Mientras que el 65,8% de los españoles leyó algún libro en el último año, entre las personas con discapacidad este porcentaje oscila entre el 37% de quienes tienen limitaciones graves y el 47% de las menos incapacitantes.
Esta brecha se replica en prácticamente todos los hábitos culturales excepto en uno: la televisión. Y es que las personas con una discapacidad superan hasta en cuatro puntos el consumo general: si el 90% de la población ha visto la televisión en el último mes, en el caso de las personas con limitaciones son el 94,4%.
También llama la atención la escasa brecha que existe en aquellos consumos culturales para los que no es preciso desplazarse, como escuchar la radio. Si la brecha es amplia para actividades que requieren desplazamiento -como ir al teatro, a exposiciones, al circo o a conciertos-, para otras como escuchar la radio o leer la prensa apenas hay diferencias significantes.
De estos datos se desprende una clara falta de acceso a determinados bienes culturales, aunque no por una falta de interés por parte de las personas con discapacidad, ya que en aquellas actividades que no requieren desplazamiento, las personas de este colectivo hacen un consumo similar al del resto de la población. Es en el teatro, los museos, los conciertos o las exposiciones donde el colectivo de la discapacidad está infrarrepresentado.
“Como país hemos hecho un esfuerzo, pero hay que seguir haciéndolo porque no podemos permitirnos que una persona no acceda a la cultura por no ser accesible o porque tenga unas capacidades distintas”, señaló el ministro.

¿Podemos hacer algo?
1La Ley General de los Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social obliga desde el 4 de diciembre de 2017 a que todos los espacios públicos sean accesibles para todas las personas con discapacidad, y eso incluye también a la cultura en espacios como los cines, los teatros o las salas de conciertos. Nuestra responsabilidad es reclamar a nuestros gobernantes que, simplemente cumplan con la ley.
Desde nuestro blog yyoconestosnervios.com, estamos especialmente motivados a reivindicar un ocio activo. Por este motivo, numerosas entradas de nuestro blog tienen que ver con propuestas accesibles para fomentar el disfrute de la cultura.
Sin embargo, el largo camino que nos queda por recorrer nos obliga a ser militantes en esta lucha. Para el acceso a la cultura necesitamos medios de transporte más accesibles. En los últimos años hemos disfrutado viendo como los autobuses son cada vez más accesibles pero aún falta mucho en otros transportes como el metro o el cercanías. Ni que decir tiene la imposibilidad de transporte en las poblaciones pequeñas de nuestra geografía.
Rampas, ascensores o, simplemente, barandillas, son diseñadas en espacios públicos en muchas ocasiones por mentes perversas que no deben conocer en absoluto el mundo de la discapacidad. A algunos de ellos tengo muchas ganas de lanzarles con mi silla de ruedas por algunas de sus “soluciones arquitectónicas”
Lo mismo sucede con la discapacidad sensorial o con la cognitiva, olvidadas éstas en la mayoría de los casos por aquellos que deben ser responsables de conseguir un mundo sin barreras.
A nivel personal tenemos cada uno de nosotros una batalla que debemos afrontar. Tenemos que hacernos visibles en los actos culturales para que las carencias se hagan patentes En muchos casos, los organizadores no actúan por mala fe sino por desconocimiento de lo que necesitamos.
Tenemos que ir al cine, al teatro, a las exposiciones… tenemos que activar nuestro cerebro para llenar nuestro mundo trastocado por la esclerosis múltiple de otras realidades. Os invito encarecidamente a disfrutar de la lectura, hoy por hoy las bibliotecas municipales nos ofrecen muchas alternativas: nos llevan los libros a casa si tenemos una discapacidad superior al 33 por ciento y sus páginas web nos ofrecen soluciones para los que tenemos dificultades para leer en papel (ebooks, audiolibros, revistas, periódicos…).
Queda mucho camino por recorrer pero, en parte, somos responsables de que se recorra.

Cris Bajo

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