El signo de Lhermitte, manifestación inicial de la esclerosis múltiple

El signo de Lhermitte junto con el signo de Babinski, o extensión anormal del dedo gordo del pie, es decir una flexión dorsal ante un estimulo, en vez de una flexión plantar, es uno de los primeros signos que nos envía el cuerpo para advertirnos de que algo a nivel neurológico no va bien…

 

1Este signo, tan característico de la esclerosis múltiple, se manifiesta como una sensación breve tipo descarga eléctrica, provocada por la flexión voluntaria o pasiva del cuello. Esta sensación se irradia por la columna, a menudo por las piernas, los brazos y el torso.

El signo de Lhermitte se explora pidiendo al paciente que flexione su cuello al máximo. Es positivo si esto provoca un dolor similar  a una “corriente eléctrica” en las extremidades inferiores, superiores o tórax.

El signo de Lhermitte fue descrito por primera vez en 1917, y se confirmó su relación con la esclerosis múltiple un año después. El médico francés, Jean Jacques Lhermitte (1877-1959), describió este signo entre 1924 y 1927 en tres pacientes que sufrían esclerosis múltiple, sin embargo no fue el primero, ya que lo habían mencionado también otros neurólogos como Babinsky, Devic, Dubois…pero hasta sus investigaciones no se dio importancia al hecho. Se le considera uno de los padres de la neuropsicología moderna.

Las sensaciones que provoca el signo de Lhermitte se conocen también con el término de “parestesias” y pueden incluir hormigueos, vibraciones, descargas eléctricas, entumecimientos parciales, dolores punzantes… Habitualmente las sensaciones solo duran unos segundos.

A veces el signo de Lhermitte recibe el nombre de “signo de la silla del barbero” porque evoca el momento en el que los barberos y peluqueros piden a sus clientes que bajen la cabeza para cortar el pelo de la parte trasera del cuello.

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Relación con la esclerosis múltiple

Dado que la médula espinal es una zona que puede verse afectada por la esclerosis múltiple, es un síntoma relativamente frecuente de esta enfermedad.

Aproximadamente dos tercios de los pacientes con esclerosis múltiple experimentan el signo de Lhermitte en algún momento. En un reciente estudio (2018), en el cual se incluyeron 694 pacientes con esclerosis múltiple, los investigadores observaron el síntoma en el 16% de los casos.

Este signo indica que hay una lesión en el cordón medular o médula espinal posterior, por inflamación o compresión de un disco, concretamente a la altura del cuello.

Causas más frecuentes

*La desmielinización o los daños en la capa que protege los tejidos nerviosos.
* Deficiencia vitamina B12.
* Espondiliosis cervical.
* Hernia discal.
* Tumor cervical…

También se ha asociado con:

* Artritis.
* Anemia perniciosa.
* Enfermedad de Behçet, un síndrome inflamatorio.
* Mielitis transversa.
* Hipexcitabilidad neuronal.
* Traumatismos.

Signo de Lhermitte y dolor

Los movimientos del cuello hacen que los tejidos nerviosos que han experimentado algún daño envíen señales erróneas al cerebro. El cerebro puede interpretar esas señales como dolor, aunque no haya ningún motivo.

El signo de Lhermitte se considera un tipo de dolor asociado a daños en los tejidos nerviosos (dolor neuropático). Aunque es breve puede ser muy intenso. En algunas personas, el dolor es acusado, mientras que en otras se manifiesta únicamente como una “sensación rara”. No es un síntoma peligroso en sí mismo.

También se considera uno de los síntomas “paroxísticos” de la esclerosis múltiple.
Se presenta de manera brusca y desaparece también súbitamente. Como sucede con muchos signos paroxísticos, el signo de Lhermitte puede presentarse y desaparecer a lo largo del curso de la enfermedad.

Se recomienda evitar los movimientos del cuello que puedan desencadenar este síntoma.
Otros posibles desencadenantes, como sucede con otros síntomas de esclerosis múltiple incluyen la fátiga, el estrés y el calor…

El signo de Lhermitte no suele tratarse, ya que el dolor es tan agudo y súbito que que normalmente no dura lo suficiente para que los medicamentos analgésicos surtan su efecto. De todas formas si que existen opciones terapéuticas y de fisioterapia para casos en los que pueda presentarse esta necesidad.

Una opción no basada en medicamentos es el empleo de un collarín para limitar los movimientos del cuello, que puede contribuir a minimizar el riesgo de que se presente este síntoma.

La fisioterapia puede ofrecer sugerencias para mejorar la postura en general, incluyendo técnicas para prevenir la aparición del signo.

Carmen López

Fuentes:
http://www.semg.es
http://www.google.es
http://www.conlaem.es

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