Las actividades de la vida diaria

ayudaNormalmente no reparamos en la cantidad de actividades que realizamos a lo largo del día de forma cotidiana y prácticamente sin poner mucha atención en ellas, ya que están unidas a nuestras costumbres del día a día. En raras ocasiones nos paramos a pensar qué ocurriría si bajo alguna circunstancia no pudiéramos o nos encontrásemos con dificultades para realizarlas.

Esto nos puede cambiar radicalmente en algún momento de nuestra vida, ya sea por un accidente, una enfermedad o cualquier otra circunstancia que nos impida realizar con normalidad las actividades de la vida diaria (AVD).

Las Actividades de la Vida Diaria (AVD), se dividen en:

  • ABVD (Actividades Básicas de la Vida Diaria): Engloban las capacidades más elementales de autocuidado más elementales y necesarias del ser humano, entre las que podemos incluir comer, uso del WC, vestirse, acicalamiento, control de esfínteres, andar, mantenerse de pie, comunicarse, etc.
  • AIVD (Actividades Instrumentales de la Vida Diaria): Se asocian a tareas que implican la capacidad de tomar decisiones y resolución de problemas de la vida cotidiana, como pueden ser: conducir, hacer la compra, hablar por teléfono, tareas domésticas, estudiar, trabajar. Moverse en transporte público, sacar a pasear al perro, cenar con unos amigos, viajar, ir al cine, etc.

Hay miles de personas con algún tipo de limitación para poder realizar las AVD, y se espera que en un futuro el número de personas aumente debido, en gran parte, al aumento en la esperanza de vida y al avance de la medicina.

La mayor parte de las AVD se realizan en el entorno doméstico, por lo que es muy importante dotar el domicilio habitual con todas las adaptaciones que necesitemos, para poder realizar estas actividades de la forma más cómoda y accesible a cada persona.

Afortunadamente existen en el mercado multitud de muebles, accesorios etc. que nos pueden facilitar nuestras actividades cotidianas.

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La familia es el primer punto de apoyo, cuando tenemos alguna dificultad en nuestras actividades de la vida diaria, pero desafortunadamente muchas veces, es insuficiente y no nos queda otra que recurrir a otras opciones. Dependiendo del grado de necesidad y autonomía de la persona existen varias posibilidades, como pueden ser Ayuda domiciliaria, Centros de día. Centros de rehabilitación, Residencias de “respiro familiar” o de corta estancia, Residencias permanentes.

Estos recursos pueden ser públicos, de organizaciones y asociaciones sin ánimo de lucro o de empresas privadas. Son de vital importancia, ya que constan de equipos multidisciplinares para que las personas que no pueden o tienen dificultades para la realización de las AVD, consigan una mejor calidad de vida.

Desafortunadamente en la sociedad en que vivimos, con tantas prisas, nos falta empatía con las personas que por cualquier motivo tienen cualquier dificultad, y está totalmente al margen de estas circunstancias y, aunque se ha avanzado mucho en política social, todavía existen muchas carencias, no sólo a nivel material, de barreras arquitectónicas y retributivas, sino y muy importante también, en el reconocimiento de la sociedad hacia estas personas y sus cuidadores, por el trabajo que realizan para no perder el “tren” y mejorar nuestro bienestar.

Ángeles Glez.

 

 

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